Biblioteca Popular José A. Guisasola

ESTAMOS TRABAJANDO… Disculpa las molestias.



1

Palabras que me nombran.
Pero todas las palabras me nombran
cuando yo sé escucharlas.

Ahora debo aprender a decirlas
para que otros se sientan nombrados
si acaso las escuchan.

Para nombrar a un hombre
se necesitan todas las palabras.

Ahora es sólo mi turno
de continuar la ceremonia.



2

Todo comienza en otra parte.

No importa que algunas cosas
todavía estén aquí
y hasta acaben aquí:
aquí no empieza nada.

Por eso esta palabra, este silencio,
esta mesa, el florero, tus pasos,
en rigor no estuvieron nunca aquí.

Todo está siempre en otra parte:
allí donde comienza.



4

Callado entre palabras,
casi ciego entre ojos,
más allá del codo de la vida y prendado de un dios que es pura ausencia,
descoloco el error de ser un hombre
y corrijo con paciencia ese error.

Así entorno las ventanas del día,
abro las puertas de la noche,
desdibujo los rostros hasta el hueso,
saco al silencio de su cueva,
doy vuelta cada cosa
y me siento de espaldas al conjunto.

Ya no busco ni encuentro,
no estoy aquí ni en otra parte,
me desando más allá del desvelo,
me consagro a los márgenes del hombre
y cultivo en un fondo que no existe
la mínima ternura de no ser.



9

Desde un margen que existe
de un mundo que no existe
decir una palabra que existe
sobre algo que ni existe ni no existe.

Tal vez esa palabra y ese margen
puedan crear el mundo
que debió sostenerlos.



11

Un reflejo en la pared
despierta a una palabra
que funda nuevamente al infinito.

Porque también el infinito muere
o se repliega entre paréntesis.
Y sólo un punto de luz o su reflejo
puede instaurarlo de nuevo.

Ningún infinito
despierta a otro infinito.



12

Ejercicios de aproximación.
No sabemos a qué
ni quizá desde dónde.
Tal vez lo hayamos olvidado.

Algunas veces nos sentimos
como una marioneta
con los hilos cortados
manoteando vacíos,
sostenidos apenas
por alguna palabra
que cualquier ráfaga deshace.

Pero otras veces el vacío
toma la densidad de un cuerpo
y asume esa palabra, la sostiene
como el primer fruto
y también al primer pájaro.

Y entonces ya no somos marionetas.



14

El tres no se parece al cuatro
pero éste lo contiene.
La vida no se parece a la muerte
pero ésta la contiene.
Tú no te pareces a mí
pero yo te contengo.

Tal vez sería mejor
cambiar las contingencias
y que el tres contenga al cuatro,
la vida a la muerte
y tú me contengas a mí.



15

¿Por qué estamos aquí?
Éste no es nuestro lugar.
¿Habrá un lugar para nosotros
en alguna otra parte?

Tal vez nos defina,
como la luz al día,
no tener un lugar en ningún sitio.
Pero también nos define que podemos
crear un lugar.

Y sólo se encuentra algo
en un lugar que se crea.
Hasta se encuentra uno a sí mismo,
si es posible encontrarse.



30

¿Cómo retroceder?
¿Cómo recuperar nuestro paréntesis?
¿Cómo recobrar el silencio de ser uno
y no tantos o ninguno?

Una vida no alcanza:
se necesita otra
para ir hacia atrás.

No es suficiente que la rosa
florezca hacia adelante.



38

Hoy me duele pensar,
me duele la mano con que escribo,
me duele la palabra que dije ayer
y también la que no dije,
me duele el mundo.

Hay días que son como espacios preparados
para que todo duela.

Sólo dios no me duele hoy.
¿Será porque hoy no existe?



47

Hace un momento era joven.
Hace un momento soy viejo.
Hace un momento estaba vivo.
Hace un momento estoy muerto.

Desde algún rincón alguien espía
la sinrazón del tiempo.
Desde algún rincón alguien espera
que pase todo esto.

Y desde otro rincón
o quizá el mismo
trepa una lluvia
que va a borrar el cielo.



62

Aunque nada se vaya todavía,
todo nos abandona.

Hasta el amor se duerme,
la palabra se duerme,
dios se duerme.

Y así vamos quedando
más solos que solos.

Pero hasta la soledad
también se duerme.



65

Quisiera a veces borrar todos mis versos
para escribir por primera vez un poema.
Todo lo escrito no me alcanza
para sentir que he escrito uno.

Tampoco es suficiente haber vivido:
vivir comienza siempre ahora.



75

Hoy tengo casi todas las palabras.
Pero me faltan casi todas.
Cada vez me faltan más.

Apenas si puedo unir éstas que escribo
para decir el resto de ternura
y el hueco de temor
que se esconden en la ausencia de todo,
en la creciente ausencia
que no pide palabras.

O pide tal vez una:
la única palabra que no tengo
y sin embargo no me falta.



Fuentes consultadas:

»Roberto Juarroz. Poesía Vertical II - Emecé

»Poesía Vertical. Antología Esencial. Roberto Juarroz. Selección de Sandra Santana Mora y Beatriz San Vicente. Supervisada por Laura Cerrato.

»Blog: Vomité un Conejito, de Silvia C. Navarro.
https://vomiteunconejito.wordpress.com/2020/08/22/decimotercera-poesia-vertical-de-roberto-juarroz/

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Selección y curaduría:
Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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